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Mar del Plata -

Al girasol ya no le quedan secretos

La secuenciación del genoma, entre otros avances, permitirá mejores variedades y resistentes a la sequía.

Los tiempos de la investigación y el desarrollo de tecnologías para el girasol parecen acelerarse. Históricamente fue uno de los cultivos más rezagados en ambas materias, por ejemplo en relación con el maíz y la soja. Pero la tendencia comienza a revertirse. Ya hubo pasos importantes en los últimos años, como la llegada, de la mano de Basf, de la tecnología Clearfield para el control de malezas o los avances en una calidad de aceite cada vez más saludable. Pero del cultivo se puede esperar aún mucho más. Precisamente, la 18a Conferencia Internacional de Girasol, que contó con más de 650 asistentes y cuya realización la Asociación Internacional de Girasol (ISA) confió a la Asociación Argentina de Girasol (Asagir), sirvió para conocer de cerca en qué están trabajando científicos, investigadores y empresas del rubro. El genoma del cultivo, la ampliación de la variabilidad genética, la búsqueda de nuevas fuentes de resistencia a herbicidas, una selección más precisa de los híbridos para los distintos ambientes, la necesidad de acortar las brechas entre los rindes que alcanza el productor y los logrables y la llegada de nuevas tecnologías para calidad de aceite fueron algunos de los temas abordados.

El genoma. Según anunció Loren Rieseberg, un investigador canadiense de la University of British Columbia, antes de fines de año estará completo el genoma del cultivo. Hasta el momento, en el marco de este proyecto, donde también participan las universidades de Georgia (Estados Unidos) y Toulouse (Francia) y colaboran compañías, ya se logró avanzar en más de un 75% en la secuenciación del genoma, que es entre 10 y 12% más grande que el genoma humano, 50% mayor que el del maíz y 3,6 veces más grande que el de soja. "Realizamos un mapa genético que contiene, aproximadamente, 2,6 millones de marcadores. Esto probablemente constituye el mapa más denso del planeta", afirmó el experto.

Contar con el genoma aportará múltiples beneficios. Entre otros, acelerar por lo menos en un 50% o más la velocidad del mejoramiento genético y trabajar fuerte en aspectos como la resistencia a la sequía y a enfermedades. Todo esto se podrá hacer sin que el cultivo pierda necesariamente su carácter de no transgénico. En pocas palabras, la secuenciación del genoma permitirá un uso más eficiente de la información genética.

Rieseberg precisó que el conocimiento que ya se tiene sobre el genoma se está utilizando en programas de mejoramiento y que en unos tres o cuatro años se podrán sembrar los primeros materiales con información surgida de esta investigación.

Por otra parte, el investigador también habría avanzado, en el marco de su trabajo, en el descubrimiento de "la base genética" del vigor híbrido en los materiales, lo que permitiría nuevos desarrollos.

Ambientes e híbridos. Otra línea que se está profundizando tiene que ver con trabajar con selecciones de híbridos cada vez más específicas para cada ambiente.

En este punto, Abelardo de la Vega, gerente de investigación de Pioneer para el este europeo, explicó que se están comprendiendo mejor las interacciones genotipo-ambiente y que este conocimiento se viene usando con mayor frecuencia para orientar programas de mejoramiento en el cultivo.

"Buscamos aplicar todo esto para hacer selecciones más certeras. Si intentamos que un híbrido se adapte desde Chaco a Tres Arroyos, tal vez podamos perder rinde y demorar la ganancia genética para el cultivo. Entonces, lo mejor es subdividir las regiones, como Norte, Centro y Sur, y trabajar en un híbrido para cada ambiente", dijo. En este contexto, Jochen Reif, un investigador de la University of Hohenheim, de Alemania, dijo que está trabajando un método que permita predecir el comportamiento de los híbridos.

Más desarrollos

Variabilidad genética. Olivier Cottet, director mundial de investigación y desarrollo de semillas de girasol de Syngenta, aportó otra visión interesante sobre el trabajo en este cultivo. Se trata del uso de especies silvestres en girasol con el fin de mejorar la diversidad genética. Hoy es baja la diversidad y variabilidad, pero se está explorando un cambio. Para ello, entre otras acciones, se están cruzando líneas elite de materiales con donantes silvestres.

"Esto nos va a permitir encontrar nuevos caracteres para, por ejemplo, aumentar el rinde o evitar los caracteres negativos de un bajo rendimiento. Nosotros ya pudimos eliminar caracteres negativos en un proceso temprano de selección", subrayó.

Este trabajo que la firma está haciendo para intentar incrementar la variabilidad genética se viene llevando adelante en colaboración Nature Source Genetics, de los Estados Unidos.

Resistencia a herbicidas. En este punto, un avance importante ya vino con la tecnología Clearfield (resistente a imidazolinonas) y su evolución CL Plus, que confiere una mayor tolerancia, espectro de acción y flexibilidad para la rotación.

Pero hay más: se buscan nuevas formas de controlar las malezas y evitar daños en el cultivo por la residualidad al aplicar, por ejemplo, sulfonilureas en los cereales. De hecho, en el Sudeste son conocidos los problemas de enanismo y amarillamiento en girasol por la residualidad que viene de la aplicación en cereales.

Por lo pronto, Nidera descubrió un gen, denominado Air (Ahas Inhibition Resistence), que permite la resistencia no sólo a las imidazolinonas, sino también a sulfonilureas.

"En unos años vamos a tener un girasol que haga uso de nuevas formas de combatir las malezas. Evitaremos la residualidad de los herbicidas en cereales en girasol", señaló Carlos Sala, líder del departamento de Biotecnología de la empresa. "Se trata de un desarrollo propio", resaltó Pablo Bergadá, director de Nidera.

Productos más saludables. En el marco del congreso, James Gerdes, de Dow Agrosciences de los Estados Unidos, presentó la tecnología de grasas saturadas reducidas.

Hoy los girasoles alto oleico del mercado, que permiten elaborar productos con 0% de grasas trans, ya tienen entre 7 y 10% de grasas saturadas. Sin embargo, se apunta a reducir esos porcentajes a una "mínima expresión". "Estamos desarrollando la tecnología para, probablemente, hacerla comercializar en la Argentina en 2014", explicó a La Nacion Ignacio Conti, gerente de marketing de girasol, soja y colza de Dow Agrosciences.

Pablo Ilarregui, gerente de negocios de aceites especiales, dijo que la nueva tecnología permitirá producir aceites de girasol con un contenido de grasas saturadas 50% inferior a lo que existe en el mercado.

Fuente: Por Fernando Bertello - LA NACION

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